Nuevas Franquicias

Los 3 mayores miedos de los emprendedores

La diferencia entre un asalariado y un emprendedor reside en un solo factor que condiciona todo su trabajo, el miedo. Todas las personas tienen una idea, una forma de trabajar diferente, un saber hacer único, todas tienen su talento. Pero solo unas pocas, consiguen superar esos miedos y convertirse en emprendedores.

Los emprendedores son los que tienen la idea, se les presenta la ocasión y superan sus miedos; miedos que todos comparten. Una encuesta realizada por EFEemprende a este colectivo, ha diferenciado 3 áreas de miedo entre los emprendedores españoles:

1-. Miedo al fracaso

Aleix Valls, director general del Mobile World Capital Barcelona, considera que este factor es cultural, que se encuentra muy arraigado entra la población español y que impide a estos emprendedores (en ocasiones) avanzar, renovarse y corregir errores. Es necesario pues, un cambio de mentalidad cultural. Hay que dejar de avergonzarse por tener problemas laborales o fracasar, para que los emprendedores arriesguen y avancen.

2-. Falta de incentivos

En España hay potencial, hay talento y hay formación, pero se está desaprovechando porque las grandes empresas no apuestan por la marca España y prefieren invertir en el extranjero o no invertir. Si no hay confianza, no hay emprendimiento; por eso hay que apoyar, apostar y creer en los nuevos emprendedores españoles.

3-.Exceso de burocracia y trabas fiscales

Cuando un emprendedor ya ha superado los dos miedos anteriores se encuentra con este: la Administración. Todo el papeleo, los impuestos, los trámites fiscales, el darse de alta en la Seguridad Social, los pagos a Hacienda, no contar con los mismos beneficios que un asalariado y un sin fin de papeles a rellenar; son motivos que asustan y desesperan a los futuros emprendedores. Poco a poco el sistema va cambiando y se están tomando medidas para acelerar el proceso; no obstante todavía queda mucho por recorrer.

Son miedos completamente justificados, sensatos y tangibles; y que por lo tanto se pueden superar, con la dosis correcta de voluntad, tenacidad y paciencia.