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Claves a la hora de comprar un coche de segunda mano

Según estudios publicados, el mercado de los vehículos de ocasión volverá a crecer en 2013. Este aumento de la venta de coches de segunda mano se estima que será de más de un 4% con respecto a 2012. La crisis ha disparado este sector, debido a sus ventajas competitivas en el precio con respecto al sector de los coches nuevos. Sin embargo, ante tal oferta de coches usados, es básico diferenciar bien lo que es una “ganga” de lo que no lo es, y lo que sería una buena compra de aquello que no lo es tanto. Desde HTMBoxes, centro del bricolaje del automóvil, se dan las claves para que la adquisición de un coche usado sea una buena opción.

Aspecto exterior: libre de rayas, picadas y burbujas

Sin duda, la imagen exterior del coche es clave para que “entre por los ojos”. Sin embargo, en este punto, no hay que dejarse llevar por las apariencias y hay que “hilar muy fino”. Por este motivo, además de revisar el estado general de la limpieza del vehículo y pintura, es importante fijarse en pequeños detalles. Por ejemplo, es conveniente examinar el estado de las gomas y juntas de puertas y cristales, con especial atención a la posible existencia de burbujas, ya que son signo de óxido. Del mismo modo, se tendrá que detectar que los faros y los pilotos están firmemente encajados y sin grietas y síntomas de humedad interna o vaho.

Aspecto interior: las desalineaciones en los paneles es síntoma de sustitución

Por otro lado, el comprador deberá buscar señales de óxido debajo de los asientos, alfombrillas y moquetas sin olvidar en las esquinas del maletero. También es importante inspeccionar el estado del tapizado del techo y paneles de puertas flojos o desencajados, lo que podrá producir molestas vibraciones. Del mismo modo, la distancia entre paneles, aletas, etc. debe ser continua. Las desalineaciones sugieren que las piezas han sido sustituidas por algún golpe.

Mecánica: que conduzca el propietario y desconfiar de un motor recién lavado

Es muy útil para conocer el estado en el que se puede encontrar el vehículo, solicitar una vuelta con el coche, pero conduciendo el propietario. Esto dará una idea de su estilo de conducción y el trato que ha recibido el vehículo. Por ejemplo, Si conduce con el pie encima del embrague o con la mano sobre la palanca de cambios, no permitirá deducir que probablemente el desgaste del embrague o de los sincronizados de la caja de cambio, respectivamente, sean prematuros. Asimismo, hay que desconfiar de un motor recién lavado. Puede hacer sospechar que existan posibles fugas de aceites o gases. Otra de las pruebas que se pueden realizar con el fin de comprobar el desgaste del embrague, es meter cuarta velocidad e intentar salir. El vehículo debería calarse, si no lo hiciese es porque el embrague está “castigado”.

Mecánica: color del líquido refrigerante intenso y cotejar los kilómetros con la tarjeta de la ITV

Del mismo modo, desde HTMBoxes se recomienda revisar las correas auxiliares y buscar marcas o pegatinas que muestren los kilómetros con los que se han cambiado la distribución o de cuando deberá cambiarse ya que es una gasto que deberemos afrontar el usuario una vez adquirido el coche. El nivel del aceite, del líquido de dirección y frenos y el color del fluido refrigerante es aconsejable que se examine. El color de este último debe ser intenso y no con tonalidades “chocolate”). Una especie de mayonesa ocre en el tapón y depósito refrigerante puede indicar un problema en la tapa o junta de la culata. En el salpicadero se deberá comprobar los kilómetros realizados y luego cotejarlos con los indicados en la tarjeta ITV, así con el estado general del coche.